miércoles, junio 21, 2006

Nacio Maripili


Nació mi nieta Maria del Pilar Grullón Martínez el lunes 19 de junio a las 3:03. Maripili dicen que se parece a Mariel, pero a mi se me parece al General Imbert Barreras.

Lo que si sacó fue el temperamento de la mamá, pelea si no le dan la comida a tiempo y a partir de ahí, a dormir. Nació con pelo y los ojos muy abiertos.

Por suerte tiene unos padres mejores que los que tubo mi hija. Esos muchachos han luchado por tener esa hija y al final el esfuerzo pagó.

Es una emoción extraña el ver a tu hija, de quien tienes fotos de pequeña, con el pelo recogido en la clase de ballet o en la pizzería del Vesuvio y de pronto verla tener una hija propia y que es tuya también en alguna esquinita.

Por ahí anda Josefa Sella (la única bisabuela viva) del lado de su madre y de mi lado sus bisabuelos Federico Martínez Lara y Nidia Arredondo Rancier y sus tatarabuelos Niní Rancier Valverde, Pablo Arredondo Lluberes, José Martinez Sanabia y Bibiana Lara Rojas discutiendo a quién se parece; a mí se me parece a Imbert Barreras.

lunes, junio 12, 2006

La quiebra bancaria como negocio

Una de las cosas que me seduce del análisis económico bien hecho es su elegancia formal. En la mayoría de los casos, comienza con muy claras ecuaciones que van evolucionando para hacernos entender a través de las áridas matemáticas intríngulis que a veces tocan lo social y hasta lo ético.

La valoración de un negocio tiene diferentes vertientes, pero una muy común es la que calcula el Valor Actual Neto (VAN) de un número de años de EBIT ó EBITDA. Este acrónimo del inglés significa los Ingresos después de deducir los costos y gastos (E), antes de restar Intereses (I) e Impuestos (T) ó sumándole las Depreciaciones (D) y Amortizaciones (A). En fin, es una formula para determinar cuanto vale hoy el flujo de efectivo futuro de una empresa. Subyacente a este método de cálculo esta la noción de futuro; se asume que la empresa seguirá haciendo bien lo que esta haciendo y por lo tanto producirá el flujo de efectivo esperado.

Hay otra formula de cálculo que produce el Valor Extraíble (VE) de una empresa. La forma más sencilla de llegar a la misma es sumar lo que se tiene de Activos Líquidos (AL) o Quasi Líquidos (AQL) y restarle los Pasivos a valor negociado (PN). Dependiendo del tipo de empresa existen Activos Fijos (AF) que tiene valor de mercado realizable a mayor o menor plazo. Las claves del cálculo correcto del Valor Extraíble son: como maximizar la liquidez, a cuanto se pueden bajar los Pasivos vía negociación y cuanto y cuando es el ingreso esperable de los activos fijos remanentes. Este método de cálculo asume dos cosas: a) que no existe futuro, ya que se va a cerrar, y b) que se va a pagar lo menos que se pueda.

La decisión de valoración de una empresa particular depende de cual es mayor, el VAN o el VE. En términos de fórmula se puede expresar el punto de indiferencia entre seguir operando o cerrar como el valor en que el VAN = VE. En términos de fórmula y substituyendo los términos la misma sería:

En un banco la mayor parte de los activos es dinero en manos de los clientes en forma de crédito, por tanto un banco bien manejado debe tener liquidez limitada a las necesidades de su operación. Estos créditos son sin embargo Activos Quasi Líquidos que de acuerdo con la Ley Monetaria y Financiera el Banco Central puede convertir en líquidos, vía redescuentos, hasta una vez y media el capital (Patrimonio Técnico) del banco, si se presentara un riesgo de liquidez. Por otro lado, los pasivos de una entidad no son todos exigibles a corto plazo, recibe una parte del dinero del público en forma de Certificados de Depósito a plazos cuya exigibilidad no es necesariamente inmediata y obtiene a su vez créditos de largo plazo de otras entidades financieras.

En la página http://www.supbanco.gov.do/entidades/info_contable/C1122005.html de la Superintendencia de Bancos están los Estados de Situación de los bancos comerciales al 31 de diciembre del 2005. Esta muestra los siguientes datos:

Activos Líquidos

$119,998,636,182

Activos Quasi Líquidos

$15,700,986,249

Total Disponible

$135,699,622,431

Pasivos Exigibles a Corto Plazo

$186,423,284,728

Diferencia

($50,723,662,297)

Cartera de Créditos Neta

$139,278,058,484

Patrimonio

$28,961,342,410

Monto Descontable de la Cartera Neta (1.5 veces el Patrimonio)

$43,442,013,615

Demanda de Liquidez No cubierta

$7,281,648,682

Fuente: Estados de Contabilidad Analítico recibido mediante el Sistema Bancanet

Esta tabla señala una situación muy sólida de liquidez de la banca comercial dominicana. Los bancos tienen disponible en efectivo o equivalentes el 73.7% del total de los pasivos exigibles a corto plazo. Si mañana todo el mundo fuera a cerrar sus cuentas, tienen adicionalmente una Cartera de Créditos neta por 139 mil millones y un capital propio de casi 29 mil millones que triplican los 50 mil millones que deberían buscar para darle a todo el mundo su dinero.

La misma página web de la Superintendencia enseña el Estado de Resultados de la Banca Comercial al 31 de diciembre del 2005. De ella podemos sacar el EBIT (no detalla las Depreciaciones y Amortizaciones) de las entidades.

Earnings

28,100,913,425

Interest

16,245,348,256

Taxes

898,048,561

EBIT

45,244,310,242

Valor Actual Neto (VAN) de seis veces EBIT

descontado al 14%

$186,017,788,477

El Valor Extraíble (VE) de los bancos comerciales sería similar a su Patrimonio, o sea $28,961 millones, de lo cual habría que ver cuanto y cuando se le puede sacar a los $14,363 en Propiedades, Muebles y Equipos. Volviendo a nuestra fórmula anterior, la conclusión es que es seis veces más negocio seguir operando los bancos comerciales que cerrar.

Habíamos dicho que quebrar un banco es negocio cuando el Valor Extraíble es mayor que el Valor Actual Neto de operarlo. Vamos a hacer un plan para que el Valor Extraíble sea mayor que el VAN. Primero debemos establecer una variable adicional: No importa que lo que hagamos sea fraudulento o ilegal.

Primero: El método más sencillo de Incrementar el VE al máximo es prestarle el dinero a empresas del mismo dueño y sus vinculados, en proyectos que dejan pérdidas ahora, pero que van creando valor y que dejarán beneficios en el futuro. Hacemos caso omiso del reglamento que dice que solo se le puede prestar a los vinculados el 50% del Patrimonio Técnico, en este caso $14,481 millones, y nos prestamos el 40% de la cartera de la banca, $60,249 millones. De esa manera movemos los Activos Líquidos del banco al patrimonio del dueño, pero no en el mismo negocio, si no en uno diferente, que no esta sujeto a regulación.

Segundo: Tomemos del público todo el dinero posible, aunque sea pagando intereses escandalosos, pues ese dinero no lo vamos a pagar y lo vamos a mover rápidamente a empresas del dueño y sus vinculados fuera del banco. Si la liquidez de la banca se saca a los otros negocios de los dueños y solo dejaran con que pagar los intereses hasta que la quiebra se haga evidente, eso sería $103,753 millones más.

Tercero: Creemos una masa crítica de negocios lo más grande posible; mientras mayor sea la quiebra mayor será el número de personas envueltas, y la amenaza de contagio sistémico hará que las autoridades lleguen a mayores extremos por salvar la situación.

Cuarto: Cuando se presente la crisis de liquidez, descontemos todo lo que nos dejen descontar en el Banco Central. Según la Ley Monetaria y Financiera nos pueden descontar 1.5 veces el Patrimonio Técnico, o sea 43,442 millones. Si las autoridades actuales actuaren igual que las pasadas, nos van a conceder $100,000 millones de pesos en adelantos y redescuentos. De esa manera convertimos nuestra cartera, (incluyendo los $60,249 millones que nos prestamos nosotros mismos antes) en dinero en efectivo y lo usamos para pagarle a los acreedores de nuestras empresas; así, cuando el banco quiebre, nuestras empresas solo le deberán al Banco Central que descontó la cartera.

Quinto: Tratemos de dolarizar todos nuestros activos fuera del banco, pues cuando se presente la quiebra hay dos escenarios: a) el gobierno interviene, cierra el banco y no paga los depósitos del público; se crea una corrida contra los otros bancos y se desarrollará una depresión económica con pérdida de valor de la moneda local, o b) el gobierno interviene, cierra el banco y paga los depósitos del público; eso crea una hiperinflación y devaluación de la moneda por exceso de circulante sin respaldo.

Hemos obtenido un Valor Extraíble de $264,002 millones; $80 mil millones más que el VAN de seguir operando. Con estos movimientos hemos convertido los pasivos en cero, pues los asume el gobierno y maximizado los Activos Quasi Líquidos moviéndolos fuera del banco. Con esto, la fórmula de indiferencia señala que es más negocio quebrar el banco y dejarle el problema a las autoridades que tratar de trabajar bien todos los días.

Este método no es sólo producto de mi imaginación. Existe excelente lectura sobre el tema y a los interesados le recomiendo dos documentos en inglés que se pueden encontrar en el Internet: “Looting, the economic underworld of bankrupcy for profits” de George A. Akerlof y Paul M. Romer, de la Universidad de California en Berkeley; y “Ownership structure and the temptation to loot: Evidence from privatized firms in the Czech Republic” de Robert Cull, Jana Matesova, y Mary Shirley, de la unidad de investigación del Banco Mundial.

El uso de la palabra inglesa “Loot” (saqueo) no es casual. El trabajo de Akerlof y Romer es seminal en el desarrollo del concepto de que la quiebra bancaria tiene un efecto de saqueo de la sociedad. Durante un saqueo el valor total de lo que se roban los saqueadores es menor que el costo del daño que causan, de la misma forma en las quiebras bancarias el daño provocado sobre la economía es mucho mayor que lo que se roban los que quiebran la entidad. Penosamente, en este sentido la experiencia internacional y la local se resume en una frase que aparece en el estudio “Related Lending” (Prestamos a Vinculados) de Rafael La Porta et al. “…hasta donde pudimos medirlo, los deudores vinculados salieron de la crisis relativamente sin daño, por ejemplo, los dueños de los bancos perdieron el control sobre sus bancos, pero no sobre sus activos industriales” (en inglés en el original).

La única salvaguarda contra la quiebra bancaria como negocio es que la Superintendencia de Bancos cumpla con su función de supervisión y regulación y que el Banco Central se apegue a la ley en su manejo monetario. En la conferencia anual sobre economía para el desarrollo del Banco Mundial del 1996 se presentó el estudio “Bank Insolvency: Bad Luck, Bad Policy, or Bad Banking” (Insolvencia Bancaria: Mala Suerte, Mala Política o Mala Banca); en el análisis de 29 casos de insolvencia bancaria se identificó la “Pobre Supervisión o Regulación” como factor de incidencia en 26 de ellos. Es primordial la estricta aplicación de los reglamentos, sobre todo los que garantizan que no se les preste a vinculados más allá de lo prudente y los que aseguran que cada crédito se de al que pueda demostrar que puede pagar, exigir la solvencia moral y solidaria de los banqueros y aplicar la dictadura de la ley. La seriedad con que se asuma esta tarea es la única barrera de contención contra algún inmoral a quien la suerte le ponga en las manos un banco.

El autor es Consultor Empresarial

Email: federico@promarketdr.com

Publicado en el Periodico Hoy del 12/06/2006

miércoles, junio 07, 2006

Supervision Bancaria y Politica Economica

Supervisión Bancaria y Política Económica
Por Federico A. Martínez
La supervisión bancaria es un tema poco tratado en los medios públicos de comunicación por su especialización técnica, sin embargo es importante no solo para la protección de los cuenta-habientes; la normativa financiera tiene además un rol importante en la política económica del estado, pudiendo promover o restringir la masa monetaria, la promoción del ahorro y el acceso del público al crédito.
Los eventos recientes alrededor del sistema bancario dominicano han traído a la luz la necesidad de una actualización en la normativa vigente. Como consecuencia se han actualizado una serie de normas prudenciales emitiendo Reglamentos que definen los límites dentro de los cuales se puede mover el negocio bancario. Para entender el rol de la normativa en el negocio bancario, es primordial apreciar elementos que les son únicos.
Primero, el principal inversionista en un banco es el público. Si usted es dueño de un negocio, usted decide a quien le da crédito, cuanto le da y como quiere que se lo pague. En el banco no es igual; el banco presta un dinero que no es suyo, de hecho, según la regulación bancaria vigente 88 de cada 100 pesos en activos del banco pueden ser del público.
Segundo, el negocio bancario es un negocio de riesgo calculado. Cada préstamo tiene un “riesgo de impago”, que es la probabilidad matemática de que el cliente en cuestión no pague. Ese riesgo de impago lo definen muchas variables, la primera es la “capacidad de pago”, vamos a sobre simplificar un ejemplo: Si usted paga $60 pesos diarios para ir y venir a su trabajo, puede tomar un préstamo de $20 mil pesos, al 3% mensual, a 48 meses para comprarse una motocicleta y pagar el préstamo y la gasolina con lo que se ahorra en pasaje; los mil trescientos pesos mensuales que usted paga de pasaje son su capacidad de pago. Otro elemento a calcular es el “riesgo moral”, este se mide por su “historial de pago”. Si su reporte de crédito en uno de los burós existentes dice que usted paga a tiempo su teléfono y la tarjeta de crédito, el banco concluye que usted tiene hábito de pago y el riesgo de que usted no pague por sinvergüenza es menor. Finalmente, la motocicleta que usted quiere comprar vale 25 mil pesos, de los cuales usted tiene ahorrados 5 mil y le piden que deje la matrícula de la motocicleta a nombre del banco hasta que usted termine de pagar, el banco está obteniendo “garantías” sobre su préstamo. Después de analizar las variables anteriores el banco lo califica como cliente “A” y le da el crédito; vale la pena aclarar que un cliente “A” no es un cliente sin riesgo, es un cliente “de Riesgo Normal”.
Ahí entra la Superintendencia de Bancos y sus regulaciones. El Reglamento de Evaluación de Activos dice que los vehículos de motor de menos de 5 años de uso se les aceptan el 50% de su valor de mercado como garantía; como su motor vale 25 mil pesos, su valor como garantía para el banco es $12,500. El monto “descubierto” de garantías de su préstamo es entonces $7,500 ($20,000 – $12,500 de la garantía), que es el monto sobre el que el banco tiene que “provisionar”. La Provisión es la “estimación preventiva de pérdidas asociadas a cartera de crédito…”. Como su crédito fue calificado “A”, el banco debe crear provisiones por $75.00, o sea el 1% del monto descubierto, según usted vaya pagando ese monto desaparece de las pérdidas; si usted hubiese sido clasificado “C”, el monto de las provisiones sería $1,500 (el 20%).
Los $75.00 de la provisión reducen los beneficios y por tanto el patrimonio del banco; ese patrimonio tiene que ser no menor de 12% según la regulación bancaria vigente. Al crear la provisión el banco tiene que ajustar su Patrimonio Técnico y las maneras de hacerlo no son muchas: reducir sus beneficios, si los hay, reducir sus riesgos haciendo sólo préstamos “A”, reducir el monto total de sus activos vía reducción en su cartera de préstamos o los socios incrementan el capital invirtiendo más en el banco.
La evidencia mundial señala que el monto de las provisiones es procíclica; las mismas aumentan después de un descenso económico y solamente cuando ya ha ocurrido un deterioro significativo en la calidad del crédito. Las condiciones financieras en la economía evolucionan en sincronización con las diferentes fases del ciclo económico; los períodos de expansión económica incrementan el ingreso y fortalecen el estado de situación de las familias y las empresas facilitando el crédito. Como contraste, la calidad de los sujetos de crédito se deteriora durante los períodos de decrecimiento económico, lo que se asocia con la reducción del ingreso y mayores dificultades financieras. El incremento en los créditos vencidos extienden esas dificultades al sector financiero.
Este patrón contribuye a los ciclos del sistema financiero y de la macroeconomía. Según los datos reportados por la Superintendencia de Bancos en su resumen de los estados financieros de los bancos comerciales, en diciembre del 2002 las Provisiones para Cartera de Crédito eran de $4,202 millones contra una cartera de $128,597 millones; para septiembre del 2005 habían subido a $9,594 millones contra una cartera de $132,659 millones. Para la República Dominicana de septiembre del 2005, con varios bancos quebrados en los últimos cinco años un 7.23% de cobertura de provisiones puede ser suficiente, poco o demasiado, eso es el producto de un análisis más detallado; sólo puedo tomar como referencia que en países como Chile en esta misma fecha era 1.68% para el sistema financiero, 4.73% en Colombia, 7.9% en Argentina, 2.5% en Guatemala y 5.16% en España. Lo que si es indudable, es que el monto de las provisiones en RD es procíclico, estamos saliendo de un período de depresión económica y la normativa bancaria se tomará un tiempo en ajustarse a la mejoría de los índices macroeconómicos.
La génesis contable de la normativa existente hace que la misma sea de vocación forense; analiza los eventos post-facto y se ajusta en ese sentido. La normativa relativa a provisiones en algunos países se basa en “fair market value” o “valor de mercado”; este tratamiento ajusta las mismas sobre la base del valor del crédito si se vendiera en el mercado financiero, de manera que el monto de las provisiones se ajusta en función de la ganancia o pérdida de valor del préstamo contra su valor en libros. Con las críticas correspondientes, este sistema tiene la ventaja de que el tiempo de reacción de las provisiones a los cambios macroeconómicos es más rápido, haciendo disponible más dinero cuando la economía avanza y reduciéndolo cuando se entra en un período de recesión. El Banco de España por su lado ha desarrollado un modelo que está en observación de la comunidad regulatoria mundial desde hace seis años, el “Provisionamiento Estadístico”; Hasta 1999, las principales provisiones por insolvencias afectaban a los activos dudosos. Existe también una cobertura genérica uniforme de hasta el 1% para los activos no dudosos. En junio del 2000, se introdujo una nueva provisión estadística (o dinámica) para las entidades de crédito españolas. Dicha provisión cubre las pérdidas esperadas de la cartera no dudosa durante todo el ciclo crediticio y, por lo tanto, contrarresta el impacto cíclico de otras coberturas específicas sobre la cuenta de resultados. En la fase alta del ciclo económico, las coberturas específicas son bajas y la provisión estadística se acumula generando un fondo; en la fase baja del ciclo, se puede hacer frente al crecimiento de las coberturas específicas recurriendo al fondo para la cobertura estadística en vez de a la cuenta de resultados. A diciembre del 2004, más de la mitad de las entidades de intermediación financiera en España habían alcanzado el tope de su provisión estadística y ya no necesitan seguir creando este fondo.
Este largo tema (y tedioso para el no iniciado) no tiene otro propósito que el de llamar la atención sobre el rol de la regulación financiera sobre la macroeconomía y entusiasmar a los actores del sector a envolverse en una discusión productiva sobre como usar la misma como instrumento de desarrollo.
El autor es consultor empresarial
Email: federico@promarketdr.com, http://tomandoencuenta.blogspot.com/
Articulo Publicado en el Periodico Hoy del 7 de Junio del 2006

Correccion recibida de Agustin Reyna Jimenez

Saludos Federico.

Estuve leyendo su artículo del día de ayer, muy interesante por cierto.

Tengo algunas discrepancias con usted con respecto a la Provisión de la Cartera de Crédito, las cuales paso a exponerles:

El articulo 55 del Reglamento de Evaluación de Activos letra “a” establece que los créditos clasificados “A” - Créditos de Riesgo Normal- provisionan el 1%.
Esto es del total del préstamo, no de la porción expuesta.

En la tabla #9 que se encuentra justo debajo del articulo 32 del mismo reglamento se observa claramente como se comportan los ajustes en función de la cobertura.
Aquí podemos ver que un crédito clasificado “A” provisiona el 1%, tanto de la porción cubierta como de la expuesta.
Si el crédito estuviese clasificado “C”, como usted señala en el ejemplo, provionaria de la forma siguiente:
1% para la porción cubierta y
20% para la porción expuesta.

Con sentimientos de consideración y estima le saluda

Agustín Reyna